CURSOR

    INFO
    CLIENTE Público
    FOTOGRAFÍA David Zarzoso
    UBICACIÓN Tomelloso, España
    AÑO 2022

    La Rehabilitación del Mercado de Abastos ha sido la metamorfosis del centro de la ciudad de Tomelloso, una transformación que ha devuelto el vigor y la sinergia a lo que fue el punto primitivo de la ciudad manchega.  El proceso de cambio ha tenido como objetivo principal tender puentes entre pasado y futuro, entre cultura y sociedad. La meta ha sido la evolución del espacio mejorando el confort físico y funcional, logrando una mejor calidad de vida de las personas usuarias y que lo visitan.

    Historia

    El edificio que data del año 1932, responde a la tipología típica de la época para edificios destinados al comercio. Se constituye principalmente de dos naves simétricas y retranqueadas entre sí, formalizando en su eje de simetría una cubierta más elevada. Tanto la tipología estructural, basada en pilares y cerchas metálicas, como las fachadas principales dan singularidad al edificio desde su construcción.

    No se tienen datos de cómo era el funcionamiento del edificio en su origen, pero sí de su última puesta en marcha como Mercado Municipal de la ciudad en el año 1982 y que es el estado que nos encontramos en el año 2020 cuando nos enfrentamos a este proyecto.

    El edificio estaba totalmente cerrado al exterior, sin ningún hueco que permitiese la ventilación o iluminación natural. Consta de dos plantas, una principal que estaba destinada a la venta de productos frescos y otra planta semisótano donde se ubicaban las pescaderías y las cámaras frigoríficas. La cubierta inclinada sobre la planta principal del edificio se apoya sobre unas cerchas metálicas que se encontraban ocultas por un falso techo continuo, tras el que se albergaban los aparatos de climatización.

    Con el paso de los años, la invasión del vehículo y la prevalencia de las calzadas para el tráfico rodado, hicieron que el espacio adyacente del Mercado se convirtiera en un espacio dedicado prácticamente al aparcamiento de vehículos, reduciendo notablemente los espacios peatonales y ajardinados de la Plaza.

    El objetivo cuando recibimos este encargo fue la de recuperar su esencia de punto de encuentro entre vecinos y turistas, y ser el origen de la transformación de toda una zona, creando una clara conexión e integración entre la Plaza del Mercado y el propio edificio, que hasta la fecha no la tenía.

    Idea

    El proyecto tuvo como origen un análisis exhaustivo del edificio existente, su geometría, su posible funcionalidad, sus características constructivas, su relación con el entorno, las posibilidades en cuanto a eficiencia energética…

    El reto fue implantar un nuevo uso a un edificio que estaba diseñado única y exclusivamente al comercio. Ahora, había que implantar un uso socioeconómico y cultural, un espacio más versátil que se actualizara al siglo XXI, donde se pudiesen realizar multitud de actividades culturales además de ser un espacio gastronómico y comercial.

    Analizados todos estos factores, una de las ideas principales del proyecto era lograr una relación interior-exterior adaptando la plaza del mercado a una mejor conexión con la planta principal del edificio, ya que nos encontramos con la problemática de la diferencia de cota, que era un gran obstáculo.

    Este problema se resolvió a través de la disposición de una serie de plataformas y rampas que se van generando de forma progresiva durante toda la extensión de la plaza, donde se trabaja el material de piedra Almagro con diferentes tamaños, mediante un laborioso replanteo del despiece. Los diferentes niveles creados acercan al usuario paulatinamente al edificio, además de crear diferentes espacios de estar y descanso integrados con ajardinamiento.

    El acceso más significante a la Plaza del Mercado se hace a través de la Calle Veracruz. Desde este vial nos encontramos el edificio del Mercado como fondo de perspectiva, presidido por el olmo sobreviviente de la Plaza original. El Mercado, al fondo, rompe el esquinazo con una gran cristalera invitando al usuario a conocer lo que sucede dentro.

    En el interior se determinó un nuevo recorrido funcional disponiendo los puestos en el perímetro del edificio, potenciando como epicentro la zona central que se encuentra enmarcada por la cubierta más elevada y se abre al exterior a través de un cerramiento de vidrio. Como si ésta flotase, la cubierta deja pasar la luz haciendo de esta zona el corazón del edificio: física, funcional y estéticamente. El suelo destaca esta zona con un cambio de pavimento: una alfombra colorida de baldosa hidráulica en mosaico.

    En el perímetro interior del edificio se disponen 27 puestos formados por módulos flexibles que pueden multiplicarse según las necesidades del usuario, entre los que se diferencian los de uso gastronómico, comercial, cultural y asociativo. Estos puestos se han diseñado con un carácter industrial, de estructura metálica sencilla que se integra en el conjunto del edificio original, a los que se incorpora la madera natural de pino como un material más cálido, presente también en el mobiliario interior.

    Estos módulos se disponen exentos de las paredes existentes del edificio, generando así un espacio de servicio y acceso a los mismos, aprovechando al máximo la zona de mostrador. La altura de los puestos no llega en ningún momento a la cubierta original del mercado, generando una continuidad espacial y visual de todo el edificio, es decir, desde cualquier punto del interior del mercado se puede observar todo el techo sujeto por las cerchas metálicas originales.

    Se han rehabilitado las fachadas dejando parte del ladrillo original visto y trasdosando por el interior con aislamiento térmico para optimizar el ahorro energético. El zócalo y las fachadas principales se han revestido con un material continuo y traspirable de cal, material que siempre se ha utilizado en las construcciones tradicionales de esta región manchega y que además protege la fachada frente a las humedades.

    Debido al desgaste causado por las condiciones meteorológicas y el vandalismo callejero se ha recuperado la azulejería de Alfaraz, diseño de Miguel Durán-Loriga en un lugar emblemático del interior del edificio, al final de perspectiva del acceso principal, rodeado de un jardín vertical natural.

    Conclusión

    El proyecto de Rehabilitación del Mercado de Abastos de Tomelloso, un proyecto que oscila entre la arquitectura, la rehabilitación, el urbanismo y el juego con la memoria que todos ellos ponen en funcionamiento. Un proyecto de sentidos, de recuerdos. Un proyecto que se viva, se recorra y se sienta.

    1/8 TOMELLOSO, CIUDAD REAL
    Terciario

    Mercado de abastos

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    TOMELLOSO, CIUDAD REAL
    CLIENTE Público
    FOTOGRAFÍA David Zarzoso
    UBICACIÓN Tomelloso, España
    AÑO 2022

    La Rehabilitación del Mercado de Abastos ha sido la metamorfosis del centro de la ciudad de Tomelloso, una transformación que ha devuelto el vigor y la sinergia a lo que fue el punto primitivo de la ciudad manchega.  El proceso de cambio ha tenido como objetivo principal tender puentes entre pasado y futuro, entre cultura y sociedad. La meta ha sido la evolución del espacio mejorando el confort físico y funcional, logrando una mejor calidad de vida de las personas usuarias y que lo visitan.

    Historia

    El edificio que data del año 1932, responde a la tipología típica de la época para edificios destinados al comercio. Se constituye principalmente de dos naves simétricas y retranqueadas entre sí, formalizando en su eje de simetría una cubierta más elevada. Tanto la tipología estructural, basada en pilares y cerchas metálicas, como las fachadas principales dan singularidad al edificio desde su construcción.

    No se tienen datos de cómo era el funcionamiento del edificio en su origen, pero sí de su última puesta en marcha como Mercado Municipal de la ciudad en el año 1982 y que es el estado que nos encontramos en el año 2020 cuando nos enfrentamos a este proyecto.

    El edificio estaba totalmente cerrado al exterior, sin ningún hueco que permitiese la ventilación o iluminación natural. Consta de dos plantas, una principal que estaba destinada a la venta de productos frescos y otra planta semisótano donde se ubicaban las pescaderías y las cámaras frigoríficas. La cubierta inclinada sobre la planta principal del edificio se apoya sobre unas cerchas metálicas que se encontraban ocultas por un falso techo continuo, tras el que se albergaban los aparatos de climatización.

    Con el paso de los años, la invasión del vehículo y la prevalencia de las calzadas para el tráfico rodado, hicieron que el espacio adyacente del Mercado se convirtiera en un espacio dedicado prácticamente al aparcamiento de vehículos, reduciendo notablemente los espacios peatonales y ajardinados de la Plaza.

    El objetivo cuando recibimos este encargo fue la de recuperar su esencia de punto de encuentro entre vecinos y turistas, y ser el origen de la transformación de toda una zona, creando una clara conexión e integración entre la Plaza del Mercado y el propio edificio, que hasta la fecha no la tenía.

    Idea

    El proyecto tuvo como origen un análisis exhaustivo del edificio existente, su geometría, su posible funcionalidad, sus características constructivas, su relación con el entorno, las posibilidades en cuanto a eficiencia energética…

    El reto fue implantar un nuevo uso a un edificio que estaba diseñado única y exclusivamente al comercio. Ahora, había que implantar un uso socioeconómico y cultural, un espacio más versátil que se actualizara al siglo XXI, donde se pudiesen realizar multitud de actividades culturales además de ser un espacio gastronómico y comercial.

    Analizados todos estos factores, una de las ideas principales del proyecto era lograr una relación interior-exterior adaptando la plaza del mercado a una mejor conexión con la planta principal del edificio, ya que nos encontramos con la problemática de la diferencia de cota, que era un gran obstáculo.

    Este problema se resolvió a través de la disposición de una serie de plataformas y rampas que se van generando de forma progresiva durante toda la extensión de la plaza, donde se trabaja el material de piedra Almagro con diferentes tamaños, mediante un laborioso replanteo del despiece. Los diferentes niveles creados acercan al usuario paulatinamente al edificio, además de crear diferentes espacios de estar y descanso integrados con ajardinamiento.

    El acceso más significante a la Plaza del Mercado se hace a través de la Calle Veracruz. Desde este vial nos encontramos el edificio del Mercado como fondo de perspectiva, presidido por el olmo sobreviviente de la Plaza original. El Mercado, al fondo, rompe el esquinazo con una gran cristalera invitando al usuario a conocer lo que sucede dentro.

    En el interior se determinó un nuevo recorrido funcional disponiendo los puestos en el perímetro del edificio, potenciando como epicentro la zona central que se encuentra enmarcada por la cubierta más elevada y se abre al exterior a través de un cerramiento de vidrio. Como si ésta flotase, la cubierta deja pasar la luz haciendo de esta zona el corazón del edificio: física, funcional y estéticamente. El suelo destaca esta zona con un cambio de pavimento: una alfombra colorida de baldosa hidráulica en mosaico.

    En el perímetro interior del edificio se disponen 27 puestos formados por módulos flexibles que pueden multiplicarse según las necesidades del usuario, entre los que se diferencian los de uso gastronómico, comercial, cultural y asociativo. Estos puestos se han diseñado con un carácter industrial, de estructura metálica sencilla que se integra en el conjunto del edificio original, a los que se incorpora la madera natural de pino como un material más cálido, presente también en el mobiliario interior.

    Estos módulos se disponen exentos de las paredes existentes del edificio, generando así un espacio de servicio y acceso a los mismos, aprovechando al máximo la zona de mostrador. La altura de los puestos no llega en ningún momento a la cubierta original del mercado, generando una continuidad espacial y visual de todo el edificio, es decir, desde cualquier punto del interior del mercado se puede observar todo el techo sujeto por las cerchas metálicas originales.

    Se han rehabilitado las fachadas dejando parte del ladrillo original visto y trasdosando por el interior con aislamiento térmico para optimizar el ahorro energético. El zócalo y las fachadas principales se han revestido con un material continuo y traspirable de cal, material que siempre se ha utilizado en las construcciones tradicionales de esta región manchega y que además protege la fachada frente a las humedades.

    Debido al desgaste causado por las condiciones meteorológicas y el vandalismo callejero se ha recuperado la azulejería de Alfaraz, diseño de Miguel Durán-Loriga en un lugar emblemático del interior del edificio, al final de perspectiva del acceso principal, rodeado de un jardín vertical natural.

    Conclusión

    El proyecto de Rehabilitación del Mercado de Abastos de Tomelloso, un proyecto que oscila entre la arquitectura, la rehabilitación, el urbanismo y el juego con la memoria que todos ellos ponen en funcionamiento. Un proyecto de sentidos, de recuerdos. Un proyecto que se viva, se recorra y se sienta.

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    CLIENTE Público
    FOTOGRAFÍA David Zarzoso
    UBICACIÓN Tomelloso, España
    AÑO 2022

    La Rehabilitación del Mercado de Abastos ha sido la metamorfosis del centro de la ciudad de Tomelloso, una transformación que ha devuelto el vigor y la sinergia a lo que fue el punto primitivo de la ciudad manchega.  El proceso de cambio ha tenido como objetivo principal tender puentes entre pasado y futuro, entre cultura y sociedad. La meta ha sido la evolución del espacio mejorando el confort físico y funcional, logrando una mejor calidad de vida de las personas usuarias y que lo visitan.

    Historia

    El edificio que data del año 1932, responde a la tipología típica de la época para edificios destinados al comercio. Se constituye principalmente de dos naves simétricas y retranqueadas entre sí, formalizando en su eje de simetría una cubierta más elevada. Tanto la tipología estructural, basada en pilares y cerchas metálicas, como las fachadas principales dan singularidad al edificio desde su construcción.

    No se tienen datos de cómo era el funcionamiento del edificio en su origen, pero sí de su última puesta en marcha como Mercado Municipal de la ciudad en el año 1982 y que es el estado que nos encontramos en el año 2020 cuando nos enfrentamos a este proyecto.

    El edificio estaba totalmente cerrado al exterior, sin ningún hueco que permitiese la ventilación o iluminación natural. Consta de dos plantas, una principal que estaba destinada a la venta de productos frescos y otra planta semisótano donde se ubicaban las pescaderías y las cámaras frigoríficas. La cubierta inclinada sobre la planta principal del edificio se apoya sobre unas cerchas metálicas que se encontraban ocultas por un falso techo continuo, tras el que se albergaban los aparatos de climatización.

    Con el paso de los años, la invasión del vehículo y la prevalencia de las calzadas para el tráfico rodado, hicieron que el espacio adyacente del Mercado se convirtiera en un espacio dedicado prácticamente al aparcamiento de vehículos, reduciendo notablemente los espacios peatonales y ajardinados de la Plaza.

    El objetivo cuando recibimos este encargo fue la de recuperar su esencia de punto de encuentro entre vecinos y turistas, y ser el origen de la transformación de toda una zona, creando una clara conexión e integración entre la Plaza del Mercado y el propio edificio, que hasta la fecha no la tenía.

    Idea

    El proyecto tuvo como origen un análisis exhaustivo del edificio existente, su geometría, su posible funcionalidad, sus características constructivas, su relación con el entorno, las posibilidades en cuanto a eficiencia energética…

    El reto fue implantar un nuevo uso a un edificio que estaba diseñado única y exclusivamente al comercio. Ahora, había que implantar un uso socioeconómico y cultural, un espacio más versátil que se actualizara al siglo XXI, donde se pudiesen realizar multitud de actividades culturales además de ser un espacio gastronómico y comercial.

    Analizados todos estos factores, una de las ideas principales del proyecto era lograr una relación interior-exterior adaptando la plaza del mercado a una mejor conexión con la planta principal del edificio, ya que nos encontramos con la problemática de la diferencia de cota, que era un gran obstáculo.

    Este problema se resolvió a través de la disposición de una serie de plataformas y rampas que se van generando de forma progresiva durante toda la extensión de la plaza, donde se trabaja el material de piedra Almagro con diferentes tamaños, mediante un laborioso replanteo del despiece. Los diferentes niveles creados acercan al usuario paulatinamente al edificio, además de crear diferentes espacios de estar y descanso integrados con ajardinamiento.

    El acceso más significante a la Plaza del Mercado se hace a través de la Calle Veracruz. Desde este vial nos encontramos el edificio del Mercado como fondo de perspectiva, presidido por el olmo sobreviviente de la Plaza original. El Mercado, al fondo, rompe el esquinazo con una gran cristalera invitando al usuario a conocer lo que sucede dentro.

    En el interior se determinó un nuevo recorrido funcional disponiendo los puestos en el perímetro del edificio, potenciando como epicentro la zona central que se encuentra enmarcada por la cubierta más elevada y se abre al exterior a través de un cerramiento de vidrio. Como si ésta flotase, la cubierta deja pasar la luz haciendo de esta zona el corazón del edificio: física, funcional y estéticamente. El suelo destaca esta zona con un cambio de pavimento: una alfombra colorida de baldosa hidráulica en mosaico.

    En el perímetro interior del edificio se disponen 27 puestos formados por módulos flexibles que pueden multiplicarse según las necesidades del usuario, entre los que se diferencian los de uso gastronómico, comercial, cultural y asociativo. Estos puestos se han diseñado con un carácter industrial, de estructura metálica sencilla que se integra en el conjunto del edificio original, a los que se incorpora la madera natural de pino como un material más cálido, presente también en el mobiliario interior.

    Estos módulos se disponen exentos de las paredes existentes del edificio, generando así un espacio de servicio y acceso a los mismos, aprovechando al máximo la zona de mostrador. La altura de los puestos no llega en ningún momento a la cubierta original del mercado, generando una continuidad espacial y visual de todo el edificio, es decir, desde cualquier punto del interior del mercado se puede observar todo el techo sujeto por las cerchas metálicas originales.

    Se han rehabilitado las fachadas dejando parte del ladrillo original visto y trasdosando por el interior con aislamiento térmico para optimizar el ahorro energético. El zócalo y las fachadas principales se han revestido con un material continuo y traspirable de cal, material que siempre se ha utilizado en las construcciones tradicionales de esta región manchega y que además protege la fachada frente a las humedades.

    Debido al desgaste causado por las condiciones meteorológicas y el vandalismo callejero se ha recuperado la azulejería de Alfaraz, diseño de Miguel Durán-Loriga en un lugar emblemático del interior del edificio, al final de perspectiva del acceso principal, rodeado de un jardín vertical natural.

    Conclusión

    El proyecto de Rehabilitación del Mercado de Abastos de Tomelloso, un proyecto que oscila entre la arquitectura, la rehabilitación, el urbanismo y el juego con la memoria que todos ellos ponen en funcionamiento. Un proyecto de sentidos, de recuerdos. Un proyecto que se viva, se recorra y se sienta.

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